Desde Dra. Azanza queremos hacernos eco de las “Diez claves para una despensa contra el resfriado” que ha preparado desde este blog que Beatriz Peña capitanea y que nos ha parecido cuanto menos interesante.

¿Qué podemos tener en la despensa para pasar un invierno sin resfriados?

1.   Cítricos. Naranjas, mandarinas, limones, limas, pomelos… Son los reyes de la vitamina C  y además aportan antioxidantes y mucha fibra, sobre todo la piel blanca. También poseen propiedades desinfectantes y antiinflamatorias. Zumo, ensalada

2.   Especias. Destacamos la cayena y la guindilla que gracias al punto picante estimula tu sistema inmunitario y te mantiene caliente. También el comino, antiséptico e ideal en infusiones con miel para calmar el dolor de garganta. Y el orégano, una de las hierbas con mayor poder antioxidante y antibacteriano, nos ayudará a reducir los síntomas si ya es tarde para prevenir el catarro.

3.   Echinacea. Planta con poderes medicinales inmunoestimulantes contra virus y bacterias. Estudios de las Universidades de Connecticut, Maryland y Virginia dedujeron que puede reducir el riesgo de coger un resfriado y también su duración. La European Medicines Agency aprobó el uso del zumo de las flores de la Echinacea purpurea para la prevención y tratamiento del resfriado común. No apto para embarazadas, niños, ni tratamiento superior a 10 días. Totalmente apto para creyentes de la fitoterapia y medicinas alternativas.

4.   Jengibre. Uno de sus compuestos activos, los jingeroles, también tienen efectos antiinflamatorios. Produce un efecto calor sobre el cuerpo y ayuda a mejorar problemas circulatorios. Se ha demostrado que alivia el dolor y la hinchazón hasta un 75% en pacientes con artritis. También se recomienda contra la migraña y para tener mejores digestiones, ahora que vienen las cenas de Navidad.

5.   Té verde. Sus antioxidantes son el camino más fácil para esquivar los radicales libres que intentan debilitarnos. Si lo tomamos caliente nos proporciona un doble efecto de bienestar y alivio de la congestión nasal.

6.   Ajo. Además de inmunoestimulante, comerlo habitualmente reduce el riesgo de padecer cáncer y cardiopatías. Para conservar sus propiedades se recomienda machacar o picar y después cocinar lo justo. Si te preocupa el mal aliento puedes probar a masticar unas hojas de menta o perejil después de comerlo y así disfrutar de las ventajas de este antibiótico natural.

7.    Beber mucho y bien. Un cuerpo hidratado lucha mejor contra la enfermedad. Recomendamos el agua de coco, bebida isotónica natural y rica en potasio, que interviene en el equilibrio de líquidos en el organismo. (También advertimos que su valor calórico es más elevado que el del resto de frutas por lo que su consumo deberá ser moderado).

8.   Zinc. Es un nutriente importantísimo para reforzar el sistema. Se encuentra en los guisantes, las lentejas, las judías pintas, los anacardos, los piñones, las almejas, las ostras, la langosta o la avena.

9.   Vitaminas. La C y la E son esenciales para estar bien inmunizados. La C se encuentra en los cítricos, la piña, el kiwi, las fresas y los pimientos. La E en las almendras, las pipas de girasol, los piñones, las avellanas, el aguacate y el melocotón.

10.     Caldo de pollo. Pollo, verduras, agua, sal y el amor que le ponga el cocinero. Si el ave es orgánico contiene más ácidos grasos omega-3 y otras vitaminas y nutrientes  que uno no orgánico. Para que sea bajo en grasas se debe cocinar sin piel. Ya en el siglo XVI se empezaba a especular con las posibles propiedades curativas de este plato casero, y aunque no encontramos bases científicas que lo respalden, ¿no sienta de maravilla llegar a casa con frío y tomarse una taza de caldito caliente?

Y si no sabes cómo introducir alguno de estos alimentos en tu dieta, hay una receta muy sencilla y reconfortante para animarte a intentarlo. En el desayuno o la merienda puedes prepararte licuados o batidos a base de cítricos (naranja, pomelo, mandarina, limón). Equilibra la acidez con manzana, plátano o miel. También puedes darle un toque más exótico o picante añadiendo jengibre, menta o cayena.

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