• La restricción del sueño hace que perdamos menos grasa
  • Aumenta una hormona responsable del ansia por comer

Aunque pueda parecer que así holgazaneamos menos y gastamos más energías, lo cierto es que dormir poco no ayuda a perder peso. Todo lo contrario. Descansar menos de lo recomendado mientras se está a dieta incrementa los niveles de grelina, una hormona que reduce la quema de calorías y aumenta el apetito.

El resultado es que, al dormir menos, el efecto de una dieta adecuada es menos eficaz: sólo un cuarto del peso que se pierde es grasa, mientras que, en condiciones normales de sueño, más de la mitad de los kilos que se rebajan son grasa pura. Así se desprende de un estudio realizado en la Universidad de Chicago (EEUU) y publicado en ‘Annals of Internal Medicine’.

La investigación contó con 10 voluntarios, todos con sobrepeso pero, en general, sanos, que pasaron 28 días vigilados en condiciones de laboratorio. La mitad del tiempo, dos semanas, se les permitía pasar ocho horas y media en cama y durmieron, como media, siete horas y 25 minutos cada noche. Las otras dos semanas, sólo podían estar cinco horas y media acostados, por lo que dormían alrededor de cinco horas y cuarto al día.

1.450 calorías

Tanto en la primera fase del estudio, con sueño normal, como en la segunda, con descanso restringido, perdieron algo menos de tres kilogramos. La diferencia es que, mientras dormían bien, rebajaron un kilo y medio de grasa. Por el contrario, cuando descansaban menos de seis horas, sólo se libraron de unos 590 gramos de grasa, pese a seguir la misma dieta de 1.450 calorías diarias. El resto del peso perdido era masa corporal libre de grasa.

Además, y debido al mismo efecto de la grelina, los voluntarios pasaban más hambre cuando dormían menos. Los investigadores sospechan que, de no haber estado controlados en el laboratorio, habrían tenido más posibilidades de caer en la tentación y echar a perder su dieta.

“Basándose en los resultados del estudio, sería prudente recomendar a las personas que van a hacer dieta que duerman lo suficiente”, comenta a ELMUNDO.es el doctor Plamen Penev, principal autor de la investigación. En todo caso, “se precisarán estudios de larga duración que cuenten con gente en el ‘mundo real’, fuera del entorno del laboratorio, para extender estos resultados”, explica este endocrino.

Efecto ‘yoyó’

Hace unos años, en 2004, la doctora Eve Van Cauter, colega de Penev en la Universidad de Chicago, publicó un estudio similar que desvelaba la relación entre la falta de sueño y la perturbación de los niveles tanto de grelina como de leptina, la otra hormona responsable del llamado ‘efecto yoyó’ de las dietas. Es decir, que tan pronto como adelgazamos volvemos a engordar.

Dormir pocas horas reduce un 18% la cantidad de leptina, sustancia que comunica al cerebro una sensación de saciedad, al tiempo que aumenta en un 28% la grelina, cuyo efecto contrario nos impulsa a comer, en especial cosas dulces o grasientas. En otras palabras, la restricción de sueño crea un círculo vicioso en el sistema endocrino, la peor situación posible si se quiere adelgazar.

“Uno no debería ignorar la forma en que duerme mientras hace una dieta”, advierte Penev. “Obtener el sueño adecuado puede acentuar los efectos beneficiosos de la dieta. No dormir lo suficiente puede frustrar los efectos deseados”  Doctora Azanza, Oviedo 2011

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