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Actualmente tenemos al alcance de la mano la posibilidad de realizar un estudio genético (Nutrichip) que muestra nuestro perfil nutrigenético, es decir, la respuesta de nuestro organismo a los diferentes alimentos en función de nuestra genética, y nuestra predisposición a la obesidad y a determinadas enfermedades. Gracias a esta tecnología basada en microchips de ADN, podemos diseñar una dieta personalizada que nos favorezca y no nos prejudique, porque no todos somos iguales

El Symposium ‘Alimentación materna y su repercusión fetal y a largo plazo’, celebrado en Valladolid, aborda los avances en nutrigenómica para el diseño de dietas adecuadas a cada individuo.

La obesidad –que en España afecta a dos de cada cinco adultos- es el resultado de una predisposición genética combinada con factores ambientales que comienza en los primeros años de vida e incluso en la época fetal. El Symposium satélite Cátedra Danone ‘Alimentación materna y su repercusión fetal y a largo plazo’, celebrado ayer en el transcurso del 60 Congreso de la Asociación Española de Pediatría, que tiene lugar en Valladolid, profundizó en esta y otras evidencias a propósito de esta patología.

Uno de los participantes fue José María Ordovás, especialista reconocido internacionalmente por el estudio de la relación entre la alimentación y el genoma. Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts (Boston) y candidato al premio Príncipe de Asturias de investigación científica y técnica en 2007, está llevando a cabo diversos trabajos de investigación del genoma con el objetivo de identificar el riesgo que tiene cada persona de sufrir obesidad. Sostiene que cada individuo tiene unas necesidades nutricionales diferentes y que en el futuro los avances en nutrigenómica permitirán diseñar dietas personalizadas.

Para prevenir la obesidad, Ordovás propone un seguimiento y educación nutricional de las mujeres embarazadas, ya que el riesgo de obesidad y las enfermedades metabólicas están asociadas con el estado fetal; incrementar los estudios de la flora intestinal con objeto de regularla, y actuar sobre factores relativamente ignorados, como los aspectos cronobiológicos. Además, defiende que no sólo es importante lo que comemos y en qué cantidad, sino también cuándo lo hacemos, porque cada individuo está genéticamente optimizado para realizar diferentes actividades en diferentes momentos del día.

Por su parte, Manuel Bueno, colaborador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, que comparó la situación de España con la de otros países de Europa, destacó que la obesidad tiene una incidencia alta y en aumento en la mayoría de los países desarrollados y que la prevención es clave para frenar esta tendencia.

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