Expertos internacionales se reunieron en un simposio para compartir las nuevas evidencias sobre los beneficios de estos ácidos grasos en la prevención de enfermedades cardiovasculares. El consumo de ácidos grasos Omega-3 puede proteger frente a enfermedades relacionadas con los procesos inflamatorios, tales como patologías neurodegenerativas y determinados tipos de càncer, como el de próstata, colon y mama. Así lo afirman recientes estudios presentados en el marco del simposio Los Omega-3: en la salud y en la enfermedad, celebrado recientemente, que contó con la presencia de prestigiosos investigadores del Karolinska Institute de Suecia, de la Universidad de Harvard o la Tufts University Medical Center, ambos en Estados Unidos, además de representantes de varias instituciones nacionales. El simposio, en el que se compartieron las últimas investigaciones sobre los ácidos grasos Omega-3, aportó nuevas evidencias también sobre los beneficios de estos ácidos grasos para prevenir enfermedades cardiovasculares. De los estudios realizados se desprende también que la cantidad y la calidad de los ácidos grasos Omega-3 son determinantes en cuanto a su efectividad en la prevención de las enfermedades. En este sentido, los expertos apuntan a la necesidad de disponer de suplementos purificados y de alta calidad, exentos de contaminantes, como requisito imprescindible para su uso extensivo en la práctica clínica. Prevención a través de la dieta Según investigaciones recientes, las acciones antiinflamatorias de los ácidos grasos Omega-3 provienen de su capacidad para infuir en mecanismos moleculares que disminuyen la capacidad proliferativa celular y la síntesis de sustancias mediadoras en los procesos inflamatorios. Además, los ácidos grasos Omega-3 podrían favorecer la muerte de determinadas células que intervienen en el desarrollo del cáncer. A este respecto, a partir de estudios con modelos animales de cáncer de próstata, el Dr. Kenneth Honn, Profesor del Departamento de Patología y Química en la Wayne State University Medical School, constató que los ácidos grasos Omega-3 consiguen modular las enzimas implicadas en el desarrollo de la inflamación y de cánceres como el de próstata. Así, Honn apuntó los potenciales efectos positivos de las dietas suplementadas con Omega-3. Respecto a la prevención de las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte por enfermedad en España, el Dr. Emilio Ros, Jefe de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona y miembro del CIBER de Obesidad y Nutrición, también señaló la evidencia de estudios prospectivos y clínicos que sugieren que con dosis diarias de 0,5 a 1,8 g de ácidos grasos Omega-3 EPA y/o DHA, es posible reducir significativamente los episodios cardíacos isquémicos, entre otros mecanismos, porque ayudan a mantener los niveles de presión arterial dentro de los límites normales. Por su parte, el Dr. Jaume Dalmau, Jefe de la Sección de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital Infantil La Fe de Valencia, sostuvo que los ácidos grasos Omega-3 ejercen efectos beneficiosos en la infancia y adolescencia, como el desarrollo de una óptima agudeza visual y la prevención de enfermedades cardiovasculares, y pueden contribuir a un mejor desarrollo cognitivo en niños prematuros y recién nacidos. Para conseguir un efecto preventivo real, estudios recientes sostienen que es clave tomar estos ácidos grasos Omega-3 con una concentración de 70-80% de EPA y DHA y una ingesta mínima de 1 g diario de estos ácidos grasos. Estos ácidos grasos no los puede producir el organismo humano y deben ser incorporados a través de la dieta, fundamentalmente con el consumo de pescado azul. El congreso estuvo organizado por Expertomega3, una plataforma impulsada por Ferrer y Solutex para promover la investigación en Omega-3. oviembre 2010 15:39

Expertos internacionales se reunieron en un simposio para compartir las nuevas evidencias sobre los beneficios de estos ácidos grasos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

El consumo de ácidos grasos Omega-3 puede proteger frente a enfermedades relacionadas con los procesos inflamatorios, tales como patologías neurodegenerativas y determinados tipos de càncer, como el de próstata, colon y mama.
Así lo afirman recientes estudios presentados en el marco del simposio Los Omega-3: en la salud y en la enfermedad, celebrado recientemente, que contó con la presencia de prestigiosos investigadores del Karolinska Institute de Suecia, de la Universidad de Harvard o la Tufts University Medical Center, ambos en Estados Unidos, además de representantes de varias instituciones nacionales. El simposio, en el que se compartieron las últimas investigaciones sobre los ácidos grasos Omega-3, aportó nuevas evidencias también sobre los beneficios de estos ácidos grasos para prevenir enfermedades cardiovasculares.
De los estudios realizados se desprende también que la cantidad y la calidad de los ácidos grasos Omega-3 son determinantes en cuanto a su efectividad en la prevención de las enfermedades. En este sentido, los expertos apuntan a la necesidad de disponer de suplementos purificados y de alta calidad, exentos de contaminantes, como requisito imprescindible para su uso extensivo en la práctica clínica.
Prevención a través de la dieta
Según investigaciones recientes, las acciones antiinflamatorias de los ácidos grasos Omega-3 provienen de su capacidad para infuir en mecanismos moleculares que disminuyen la capacidad proliferativa celular y la síntesis de sustancias mediadoras en los procesos inflamatorios. Además, los ácidos grasos Omega-3 podrían favorecer la muerte de determinadas células que intervienen en el desarrollo del cáncer.
A este respecto, a partir de estudios con modelos animales de cáncer de próstata, el Dr. Kenneth Honn, Profesor del Departamento de Patología y Química en la Wayne State University Medical School, constató que los ácidos grasos Omega-3 consiguen modular las enzimas implicadas en el desarrollo de la inflamación y de cánceres como el de próstata. Así, Honn apuntó los potenciales efectos positivos de las dietas suplementadas con Omega-3.
Respecto a la prevención de las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte por enfermedad en España, el Dr. Emilio Ros, Jefe de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona y miembro del CIBER de Obesidad y Nutrición, también señaló la evidencia de estudios prospectivos y clínicos que sugieren que con dosis diarias de 0,5 a 1,8 g de ácidos grasos Omega-3 EPA y/o DHA, es posible reducir significativamente los episodios cardíacos isquémicos, entre otros mecanismos, porque ayudan a mantener los niveles de presión arterial dentro de los límites normales.
Por su parte, el Dr. Jaume Dalmau, Jefe de la Sección de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital Infantil La Fe de Valencia, sostuvo que los ácidos grasos Omega-3 ejercen efectos beneficiosos en la infancia y adolescencia, como el desarrollo de una óptima agudeza visual y la prevención de enfermedades cardiovasculares, y pueden contribuir a un mejor desarrollo cognitivo en niños prematuros y recién nacidos.
Para conseguir un efecto preventivo real, estudios recientes sostienen que es clave tomar estos ácidos grasos Omega-3 con una concentración de 70-80% de EPA y DHA y una ingesta mínima de 1 g diario de estos ácidos grasos. Estos ácidos grasos no los puede producir el organismo humano y deben ser incorporados a través de la dieta, fundamentalmente con el consumo de pescado azul.
El congreso estuvo organizado por Expertomega3, una plataforma impulsada por Ferrer y Solutex para promover la investigación en Omega-3.

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