Las personas optimistas y felices presentan concentraciones más bajas de cortisol, molécula conocida como “la hormona del estrés” que, en cantidades demasiado elevadas dentro del organismo, puede contribuir a elevar la presión arterial, aumentar la grasa abdominal y debilitar el sistema inmunológico, según un estudio del University College London publicado en el “American Journal of Epidemiology”.

En el trabajo participaron 3.000 adultos británicos sanos y durante su desarrollo las mujeres que mostraron emociones más positivas demostraron tener en sangre los menores niveles de dos proteínas que avisan de que en el cuerpo se ha producido una inflamación general, un problema que contribuiría con el tiempo, al desarrollo de enfermedades cardíacas o cáncer.

Diversas investigaciones han demostrado que las personas más optimistas tienden a tener mejor salud que aquellas que viven situaciones prologadas de estrés o conductas pesimistas u hostiles. Sin embargo, las razones están aún siendo estudiadas. “Una posibilidad apuntada por los expertos es que las personas más optimistas llevan un estilo de vida más saludable que el resto, pero ninguna investigación ha demostrado esta explicación”, indican los autores.

“Por ese motivo hemos estado buscando relaciones más directas entre los estados de ánimo positivos y la salud”, comentan, indicando que los actuales descubrimientos añaden evidencias de que la felicidad y otras emociones positivas están “asociadas con respuestas biológicas que protegen la salud del individuo”. “Estos hallazgos sugieren otro proceso biológico que relaciona la felicidad con la reducción de la vulnerabilidad biológica”, concluyen.

American Journal of Epidemiology 2008;167:96-102

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