El test de intolerancias alimentarias es un estudio inmunológico que detecta en una muestra de sangre la presencia anormal de anticuerpos (del tipo Ig G) frente a algunos alimentos cotidianos de nuestra dieta.

Estos anticuerpos Ig G se producen como una respuesta defensiva de nuestro organismo ante la agresión de determinados alimentos que “se cuelan” entre las células de una mucosa intestinal dañada y con la flora bacteriana alterada, lo que se conoce como hiperpermeabilidad intestinal y disbiosis.

Esta alteración de la flora bacteriana e hiperpermeabilidad de la mucosa intestinal tan frecuente en la actualidad, es debida en gran parte, a nuestra alimentación y estilo de vida, a un consumo excesivo de medicamentos, a un abuso de ciertos alimentos o de aditivos artificiales, en ocasiones a un excesivo ejercicio físico, a demasiado estrés o a un acúmulo de tóxicos o contaminantes. También puede haberse originado por una introducción demasiado temprana de la alimentación complementaria en la 1ª lactancia o bien, simplemente por una predisposición genética o personal.

Las intolerancias pueden manifestarse a través de síntomas crónicos tanto digestivos como extradigestivos: hinchazón abdominal, diarreas, estreñimiento y meteorismo, retención de líquidos e inflamación, jaquecas y migrañas, rinitis, cistitis, dermatitis de repetición, cansancio, etc, etc…

Todos estos síntomas desaparecen al dejar de consumir los alimentos causantes durante un tiempo más o menos prolongado, hasta que se repone la mucosa intestinal y se repuebla con flora bacteriana beneficiosa. Esto se consigue con dieta restrictiva y un tratamiento natural de micronutrición que aumenta nuestras defensas y repara nuestras mucosas. A veces la intolerancia es de por vida, depende del grado y del origen.

Deja un comentario