Considero a este tipo de pacientes con la mucosa intestinal alterada, buenos candidatos para realizar un test de intolerancias alimentarias y una personalización de su dieta con una adecuada suplementación micronutricional si es preciso.

El presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), Enrique Domínguez, achaca este incremento a la presencia de factores ambientales que condicionan el desarrollo de estas enfermedades y a la predisposición genética.

Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn, están viviendo un “crecimiento exagerado” en España a lo largo de los últimos 20 años, tiempo en el que se ha duplicado la incidencia de ambas patologías, pasando de los 10,5 a los 21 casos por cada 100.000 habitantes.

Este grupo de enfermedades autoimnunes siempre han sido más frecuentes en países industrializados, según ha reconocido el presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), Enrique Domínguez.

“Hace unos años apenas se detectaban casos en España”, apunta este especialista, hasta el punto de que “casi se consideraban una enfermedad rara” (aquellas cuya prevalencia es menor de 5 casos por 100.000 habitantes). En cambio, en países del norte de Europa -sobre todo de la zona de Escandinavia- y Norteamérica sí que eran más frecuentes.

Sin embargo, “como consecuencia del desarrollo, en España también hemos alcanzado estas cifras”, reconoce el Dr. Domínguez, quien achaca este incremento a la presencia de factores ambientales que condicionan el desarrollo de estas patologías, junto con la predisposición genética.

“Hay un componente ambiental sin duda”, señala este especialista y, de hecho, hay un estudio con españoles que emigraron a Suiza que ha demostrado que estos ciudadanos triplicaron su riesgo de desarrollar estas patologías al salir de España. “Hasta el propio español, con la misma predisposición genética, al estar expuesto a un ambiente distinto, aumentaba su riesgo”, explica.

Entre los factores ambientales se incluyen el estrés, el ritmo de vida y la alimentación, “siendo sobre todo el conjunto, más que el papel individual de uno u otro factor, el verdadero desencadenante de esta patología”.

El Dr. Domínguez ha remarcado la importancia de la alimentación, ya que el sobrepeso y la obesidad se asocian a reacciones inflamatorias más intensas, recordando que “con la pérdida de la dieta mediterránea estamos empeorando la salud y aumentando los procesos inflamatorios”.

En cualquier caso, reconoce que el incremento de estas patologías ha sido tan importante que en todos los hospitales españoles ya hay unidades especificas de EII, algo que “hace unos años hubiese sido impensable”.

“El problema es que el coste de los tratamientos para estas patologías es enormemente caro”, sobre todo porque “son pacientes que se diagnostican jóvenes, no curan y se van acumulando en el seguimiento”.

 

 

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